La otra verdad del emprendimiento

Los grandes gurús de la economía de nuestro país sostienen que el emprendimiento nos hará salir de la crisis. Pero lo que no dicen es que en, salvo contadas ocasiones, en los que el emprendedor consigue el fin último de sobrevivir y hasta generar empleo, por desgracia  la mayoría de veces la empresa fracasa y en esta caída hay muchos actores que se benefician. A saber:

– Principalmente, como no,  los bancos que conceden créditos que por lo general, y con la que está cayendo, están avalados y garantizados.Riesgo cero para ellos y si consigues acceder al crédito te tocará pagar intereses.

– Los notarios cuando se da de alta la sociedad, los estatutos y cualquier cambio societario.

– La administración pública con el pago de autónomos, altas y la multitud de trámites burocráticos.

– En algunos tipos de negocios, el arrendador del local, de la maquinaria y en general cualquier proveedor.  Notar que este último grupo, son por desgracia los que no tienen garantizado los cobros y muchas veces también los que se ven afectados por la caída de sus clientes, aumentando también su deuda y en algunos casos cayendo con los primeros.

Os cuento mi experiencia. Con unos compañeros lanzamos una empresa de exportación de productos agroalimentarios de alta calidad. Estuvimos casi un año luchando para que funcionara. Apostamos tanto que dos de los socios dejaron su trabajo para dedicarse a este ilusionante proyecto. Estuvimos viajando, asistiendo a ferias, dedicando días enteros a buscar clientes, nuevos productos y al final la falta de ventas y  el no poder acceder a financiación nos lastró hasta la disolución. Se nos fué todos los fondos propios en billetes de avión, apartamentos, agendas comerciales, envíos de muestras, etc. Y así estuvimos moviendo la economía con nuestros ahorros y energía en intentar vender, algo que por otro lado nunca conseguimos.

En nuestro caso, y aunque el modelo de negocio creíamos que innovador, no en el producto, sino en la logística me temo que fue la falta de experiencia y entrar en un sector muy explotado como la industria alimentaria, en la que hay márgenes muy pequeños y competencia feroz la que nos llevó al cierre.

Resumiendo,  esos gurús, políticos y los medios en general deberían reconocer a esas personas que sacan sus ahorros del banco, se autoemplean y que por desgracia no consiguen llegar, que  son, y así lo ratifican las estadísticas de las empresas que no sobreviven tras dos años o cinco de vida,  realmente otro motor de la economía y de la “recuperación” de esta país.
Lo que en realidad ocurre es que estos datos además de ir en contra de la idea romántica del empresario triunfador, a los que tienen los cobros asegurados le conviene que el emprendimiento esté de moda para que ellos sigan ingresando.